Ha habido unos días en los que parecía que habíamos vuelto al invierno o, por lo menos, estos huesos así lo sentían.
Sin prisa. Haciendo que cada ingrediente disponga de su tiempo. Mezclando los sabores
Busco en el congelador y encuentro unas alcachofas, gambas.
Abro una botella de vino, me pongo el delantal y pico las verduras, troceo alcachofas, mientras miro por la ventana.
Me sale una respiración honda o, mejor, un suspiro hondo.
Acabo de escuchar las noticias y no hay ninguna como para alegrar el día.
Ingredientes:
1 zanahoria
1 pimiento verde
200 g de calabaza
Pimiento rojo asado
150 g de acelgas
1 cebolleta
150 g de gambas
1 bote de garbanzos cocidos
250 g de alcachofas cocidas
250 ml de caldo de pollo o verduras
2 ajos
2 ajos
Aceite de oliva
Sal, pimienta
Salteamos las gambas con un hilo de aceite y las reservamos.
Picamos las verduras (excepto las acelgas) y en la misma sartén, hacemos que las verduras se tuesten un poquito.
Añade algo de aceite, si ves que desaparece.
Haz que salten. Mueve la sartén para conseguir que lo de abajo, pase arriba y lo de arriba, vaya a abajo.
Las gambas. Baja el fuego. Incluso, puedes apagarlo. Tapa la sartén.
Mientras, ese guiso sudará, soltará jugos.
Vuelve a dar calor.
Añade el caldo y haz que hierva el conjunto, baja de nuevo el fuego al mínimo y déjalo así 5-10 min..
Lento, muy lento. Mantendrá el calor y el caldo se absorberá.
Prepara la mesa con detalle, casi con mimo. Sin prisa. Una copa de vino, más.
Sirve aún caliente. Pon un disco, o una música que te llegue.
Disfruta, solo se vive una vez.










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