Como dice el Chef, Danilo Cortellini, creador de la receta que he preparado, si la vida te da limones, hazte un pesto.
Pues eso.
El limonero del jardín, ya va por su segunda floración y empieza a dar pequeños frutos. Tiene muchos otros por las ramas altas y hay que aprovecharlos.
Cuando vi esta idea de Danilo, me la dejé anotada y aquí está la "imitación".
Debo decir que recibirá el título de "receta del verano".
Cuando vi esta idea de Danilo, me la dejé anotada y aquí está la "imitación".
Debo decir que recibirá el título de "receta del verano".
Ese punto ácido del limón, lo granuloso de las almendras, el aroma de la albahaca y ese punto salado del queso Parmesano, te llevan al campo; a una sombra bajo los árboles, un vino blanco fresquito, un remanso de paz.
No te pierdas ese punto ahumado de chamuscar los limones a fuego vivo.
Puedes dejar el pesto preparado previamente, hervir la pasta en el último momento y mantecar con la salsa, justo antes de servir.
La vida, a veces, da limones. Aprovéchalos.
Ingredientes:
400 g de pasta de tu elección
2 limones, sin encerar
40 g de hojas de albahaca o pasta de albahaca
60 ml de aceite de oliva
virgen extra
35 g de queso Parmesano
20 g de almendras molidas (no
tostadas)
1/2 diente de ajo
Sal y pimienta
* Hojas de limonero (opcional)
la picadora.
Si has conseguido hojas de limonero, infusiónalas en el agua con sal que servirá para cocer la pasta.
Corta los limones por la mitad y colócalos sobre la llama en una parrilla o en una barbacoa. Hazlo con cuidado, poco a poco, para que se caramelice bien por todos los sitios. En 10 minutos, conseguirás un color uniforme.
Ahora, añade a la batidora/picadora la pulpa de limón (puedes empezar de menos a más, para controlar el sabor de tu pesto), las hojas de albahaca enjuagadas y secas (o la pasta de albahaca), almendras, ajo y Parmesano. Sazona con una pizca de sal y pimienta, añade el aceite de oliva y tritura hasta que quede una salsa granulosa.
Retiramos las hojas de limonero (si las has conseguido) del agua para cocer la pasta.
Seguimos las instrucciones del fabricante para cocer la pasta.
Una vez cocida, escurrimos y mezclamos con la pasta, fuera del fuego.
Añade un poco del agua de cocer la pasta, si ha quedado muy densa la salsa.
No esperes para servir.
Ralla más queso, pimienta al gusto y adorna con unas hojas de albahaca fresca.
¡A comer!.













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